jueves, 1 de diciembre de 2011

Me gustaria

He empezado diez veces  a tratar de escribir algo. Como casi siempre no sé qué escribir. Tampoco sé de dónde han llegado todas las palabras que he ido colocando aca, adoquines de una vía que no lleva a ninguna parte, que en su momento sólo me sirvieron para irme cuando me condenaron a exilio o huí en cuanto escuché susurros de voces que conspiraban. Confieso (pero lo negaré ante quien haga falta) que no soy nada sin la musa y que depender de algo tan etéreo es una forma demasiado errante de vivir. Soy anárquico y me muevo por la pasión hacia regiones del alma que no conozco, vendo lo que soy por más bien poco a mercaderes de cuentas de vidrio, siempre me guardo una carta en la manga y siempre la he tenido que utilizar.

Creo que nací para lo que estoy haciendo y doy por bueno todo lo que he perdido en el camino, sólo se puede perder lo que antes se ha ganado. Nací en una familia donde se me fomentó la imaginación y la perseverancia, crecí en un buen barrio, me he sentido aceptado y rechazado por igual, vivo con miedo a dos o tres cosas y con confianza en el resto. Confío tanto en mí que a veces debo parar para volver a poner los pies en la tierra. Me he pegado grandes caídas. No comprendo la codicia. No comprendo el cinismo.

Sé que vivo de prestado, que debería estar muerto. Se me ha concedido un tiempo precioso y me da miedo malgastarlo. No vivo como si fuera el último día porque el último día hace tiempo que pasó. No creo que eso me importe, es más, a veces lo olvido. Sin embargo no consigo aprender a olvidar lo que quiero olvidar. Espero pasar por la vida con dignidad pero sin orgullo porque el orgullo es una venda en los ojos y yo quiero ver nítidamente a quién o qué tengo delante.

Quizas muchas veces lo que escribo es triste, y soy consciente y no se puede escribir alegre cuando se está triste, ni se puede decir que todo va bien cuando las cosas van mal. No contamino a nadie haciéndole partícipe de mis delirios y pago un precio altísimo. Pero soy consciente de ello. Hace tiempo que perdí mi fe en la gente pero sigo creyendo que un día volveré a creer en ella, así que vivo en una esperanza continua de que algo o alguien me sorprenda.
Me gustaría saber escribir poesía pero no soy capaz, me gustaría ser libre pero antes debo acabar lo que estoy haciendo. Es como si al acabarlo ya pudiera ser y hacer lo que realmente me gusta. Y todo es un stand by.
Me gustarían muchas cosas en este momento, pero solo se viene a mi mente una persona…
En fin…. Me gustarían tantas cosas…

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